¿Qué nos emociona en cada viaje?

Ponernos a pensar el modo en que cada uno de nosotros viaja,  no es habitual. Planeamos, organizamos, compramos pasaje , hoteles, armamos valijas y partimos. Pero cuantas veces nos hemos preguntado porqué viajamos a cada sitio, como es viajar para nosotros, que nos produce estar en tierras lejanas, qué nos emociona…por qué a algunos nos gustan ciertos lugares y a otros no……por qué no a todos nos gusta lo que le gusta a la mayoría……¿lo más popular siempre es o más bello?, ¿lo más bello siempre es bello para todos?, ¿lo más caro siempre es mejor? ¿Cómo evaluamos qué significa cada viaje en nuestra vida?

Tantas preguntas, no siempre, son  respondidas por cada una de las personas que deciden partir . Tantas preguntas surgidas de un cambio de ideas entre amigos me obligó a detenerme y pensar cuál es la “filosofía” de cada viaje para mí.

Cada vez que pienso en viajar me pregunto que me va a regalar ese viaje o , en el mismo sentido, qué es lo que voy a buscar en ese trajinar. Generalmente siempre hay una búsqueda por eso suelo escapar de los espacios muy organizados comercialmente, cuando puedo, lógicamente, pero siempre prefiero anclar en sitios en los que pueda caminar, respirar, observar, fotografiar, hablar con la gente y meterme en sus vidas sin que la muchedumbre me distraiga. Decididamente no es una manera muy convencional de viajar como tampoco es la manera más práctica dado que no siempre uno puede organizar travesías sin el apoyo de aquellos que conocen el paño.

Quizás me emocione menos estar en una de esas grandes ciudades que son bellas naturalmente y concurridas a todas horas, que caminar por las calles empedradas de un pequeño pueblito como Uquía o Tumbaya en la Quebrada de Humahuaca o por por los caseríos que surgen al paso en la ruta del vino de la Toscana italiana. Puedo quedarme horas analizando como compra la gente en un mercado popular como lo hice en el Mercado de Salvador de Bahía o en el Mercado Viejo del Puerto en Montevideo como también sorprenderme detenida en una feria dominguera de antigüedades, de esas que en los pueblos europeos abundan.
La magia también me atrapa cuando me pierdo en el desvío de una ruta y descubro que perderse. a veces, es fascinante!!!

Por eso viajo sin hoteles, me hospedo en casas donde alguien me abre la puerta y con un apretón de manos me permite sumergirme en su hogar dejando que los aromas y los colores lo impregnen todo, abrir las ventanas y descubrir nuevas imágenes cada día..eso es magia. Ella me acompaña en cada uno de mis viajes, en la mano cálida tendida en cada bienvenida y también en las despedidas que nos obligan al consuelo de “ciertamente pronto estaré de vuelta”

Contemplar el Partenón en una noche de luna, navegar la Laguna veneciana bajo una tormenta feroz, caminar por la terraza del Duomo de Milán, disfruta de la Piazza del Campo preparada para el próximo Palio, escuchar a un niño haciendo melodía con su violín en un atardecer de Pizza Navona. La magia es mezclarme entre los ancianos de los pueblos perdidos de mi Argentina norteña, caminar por los empedrados de las calles de San Telmo y sentir sobre el cuerpo la brisa que te moja cuando vas llegando a la Garganta del Diablo en Iguazú!!!!….todo eso es mi magia al viajar!!!!

 

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