El extraño encanto de viajar con uno mismo. Mi fin de semana en Salta

No es fácil decidir aventurarse sola a dejar lo conocido, aquello que todos los días nos marca la vida, para sumergirnos en un viaje en soledad. Se requiere fuerza, valentía y una necesidad certera de hacer insight. No hay duda que, en soledad, en un ámbito poco familiar, la introspección es inevitable. Y que bueno poder disfrutarla…porque nos muestra un costado propio con el que, no siempre, conectamos.

Organicé mi viaje de fin de semana a Salta, ciudad que ya había visitado con mi familia años atrás y de la que,me enamoré a primera vista. Necesitaba estar sola con ella para poder desentrañar algunas sensaciones que me habia provocado por aquel julio de 2010.

Desde la espera en el aeropuerto Jorge Newbery se fue generando en mi una vivencia de entrega…estaba dispuesta a entregarme a la experiencia sin resistir. El vuelo de Lan partió a las 17 hs y luego de casi dos horas de una viaje plácido,se produjo mi primer momento de éxtasis:  desde la ventanilla  del avión, tuve el privilegio de ver atardecer con los Andes enmarcando el espectáculo.

Dediqué parte del tiempo que estuve en saldar cuentas pendientes del viaje anterior. Sábado tempranísimo subí a Tres Cerritos para presenciar el encuentro de fe que se realiza cada semana en honor a la Virgen María bajo la advocación de Inmaculaa Madre del Divino Corazón Eucarístico. …en verdad una experiencia para relatar en un apartado especial. Cuando bajé del Cerro decidí que me pondría de frente a mi temor a las alturas y hice el ascenso al Cerro San Bernardo con un Teleférico que en diez minutos te lleva a la cima de un precioso cerro del cual se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. Allí me senté a observar el atardecer……segundo momento de éxtasis. Noche de concierto y empanadas salteñas.Disfrute de un hermosisimo concierto de la Sinfónica Juvenil de Salta en el Teatro Provincial de Salta. Absolutamente embriagada de libertad me fui a dormir porque me esperaba un día intenso.

A las 5,30 de la mañana siguiente me reuní con un grupo de turistas en Tastil Viajes, empresa que realiza el camino del Tren de las Nubes pero vehículos acondicionados para largas distancias y buenos paisajes. Son camiones 4×4 con comodidades de un motor home, cuentan con baño abordo y techos que se abren en determinados tramos del circuito, esta particularidad, permite no solo tener una vista completamente panoramica, sino además una oxigenacion obligada dejando sin efecto el apunamiento.

El viaje llevó todo el dia recorriendo Santa Rosa de Tastil, San Antonio de los Cobres, Salinas Grandes, Purmamarca par retornar a las 21 hs a Salta. Toda una travesia que merece ser contada en una nueva entrada. En este recorrido saldé mi segunda deuda…alcanzar las Salinas Grandes y atravesar los 4100 mts s.n.m que, en el viaje familiar, no me había atrevido a subir Llegar a Salinas….logicamente fue mi tercer momento de éxtasis en este viaje del alma

Regresar fue un desprendimiento.La vivencia resultó abrumadora, vivificante e imposible de ser transmitida con palabras. Viajar con uno mismo es viajar al mismo centro de la existencia, es dejarse sorprender por cada instante, es sentir que uno es nuevo, que cadapaso es producto de tu absoluta libertad de decisión. Es decididamente un soplo de vida y una pausa para el alma.Imagen

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